A Arjen Robben todavía le dura el cabreo desde que el sábado Pep
Guardiola ordenase que fuese Müller y no él el lanzador de un penalti
ante el Mainz. Este miércoles, ante el Viktoria Pilsen, la situación se
dio al revés y fue Robben quien no quiso tirar la pena máxima.

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