Pol Espargaró se proclamó campeón de Moto2. Y lo hizo a lo grande:
venciendo la carrera de Japón después de dominar a placer. Mandó de
principio a fin, se escapó y pudo amarrar la corona.
La primera salida fue un caos. Rea intentó evitar a Rabat y tocó a
Mariñelarena. El navarro se fue al suelo. Con él, Rabat, Aegerter y
Redding. Por suerte, todos sin consecuencias graves. Sin embargo, ni
Redding ni Rabat pudieron volver a salir. Esto hacía que a Pol le
sirviera con ser séptimo para atar el título.
La segunda partida fue espectacular. Espargaró arriesgó para ponerse
tercero, pero rápidamente pasó a Zarco. Kallio iba primero, pero también
fue rebasado por el de Granollers.
Ahí empezó su camino hacia la escapada. Tenía el mejor ritmo, como
demostró en el warm up y se fue. El finés poco pudo hacer. Incluso así
marcaba vuelta rápida tras vuelta rápida. Mientras, su equipo y su
hermano se comían las uñas.
Pero hubo final feliz. Pol pudo ver la pizarra con la inscripción de campeón del mundo. Su sueño era realidad.
FUENTES: Marca